Jueves 9 de abril del 2019
Bell Ville, Cba. - Argentina
Director: Luis A. Giletta - 25 de Mayo 175 - Tel/Fax: (03537) 416789/414580/415080 - E-mail: luisgiletta@tribunabellville.com.ar - (2550) Bell Ville
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EMILIO "PANCHO" MUSTAFA
Como Turco en Medicina

Por David Picolomini
Lo alcancé a divisar cuando todos éramos dueños de la Pio Angulo. A bordo de esos Peugeot negros a los que les cortan las patas, Pancho descubría el Bell Ville del insomnio. Después, curiosamente, lo recuperé para mi memoria en pleno bulevar San Juan cordobezaso, mezclado entre Luis Carlos -brasileño anónimo- Pilucho Acardi, el mendocino Fiouetti y las chicas Romero...
Ahora lo veo, desde hace rato, sentado al aguardo de llevarle el agua milagrosa al caído, en el verde albinegro.
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- Hay en tu acento rasgos santafesinos...
- Sí, claro, soy nativo de Armstrong, en la provincia de Santa Fe. Un hermoso poblado de casi 12.000 habitantes, donde pasé mi niñez y mi adolescencia.
- Sos de los que defienden esos tiempos en los pueblos...
- Claro, Yo fui a la primaria en la escuela Domingo Faustino Sarmiento 262, jugando con autitos de plástico rellenos con masilla. Mi tío Miguel me hizo fana de Independiente y sacábamos con él un combinado a la vereda, para escuchar los clásicos con Racing. Recuerdo el asombro que me provocaba, en aquellos días, la risa de "Guarita", el personaje del pueblo, que se guardaba gorriones en los bolsillos para después soltarlos...
- Ahí nomás el secundario... ¿No?
- Si, en Armstrong, en el Nacional Mariano Moreno. Simultáneamente jugaba al fútbol en Defensores y después en el club América de Cañada de Gómez. Allí comenzó mi romance con la pelota.
- Hablando de romance... ¿Cómo te comenzó a entrar Bell Ville?
- Resulta que mi viejo, Amael Mustafá, tenía una tienda en Armstrong que se llamaba La Piedad. Allí, entre tantas otras cosas, vendía las motocicletas "Tassi", fabricadas acá en Bell Ville. Recuerdo que eran blancas y negras y a uno les daba ganas de subirse a dar una vueltita...
- Mientras seguía tu adolescencia en el pueblo...
-Si, a pleno, jugando a la pelota en la canchita de Barracas con los hermanos Onega, Hermindo y Daniel, que eran de Las Parejas, un pueblo vecino. En la primera pileta que existió -después de los "picados"- nos dedicábamos con los Onega a zambullirnos y a tomar sangría...
Al tiempito, comenzaron los asaltos. Acompañado por mi hermano apenas menor, Horacio, disfrutábamos de la música de esos tiempos. "Dalila", de Tom Jones... (nunca la encontré), Los Beatles, Los Beach Boys y los nuestros Sandro, Palito y Leo Dan... Cuando volvíamos a casa, mi viejo nos llevaba para el lado del tango, con Julio Sosa, por supuesto...
- ¿Eras de bailes de campo?
- Si...En el campo "Las Vascas" y "Paulucci" o en el boliche "Pato Rengo". Eran épocas de "roscas" con los vecinos de Cañada de Gómez.
- ¿Lograste terminar allí el secundario?
- Sí, claro. Inmediatamente me inscribí en Medicina, pero en Córdoba capital, porque tenía parientes adonde parar... En tanto, mi familia se radicó en Bell Ville inducida por mi madre, la "Nelly", que tenía a su hermano Miguel, con la tienda "La Santafesina", en plena Pío Angulo. Entusiasmado, mi papá, instaló al lado, una zapatería con el mismo nombre... A los siete meses de ello, mi querido viejo, falleció en un accidente automovilístico rutero...
- Todo cambió...
- Si, se derrumbó el mundo bajo mis pies... Abandoné la carrera tres veces y la retomé en 1976... Nada menos...
- ¿Cuáles fueron tus caminos de consuelo?
- Mis amigos, el mundo nocturno de Bell Ville y la lectura... "Los Caminos de Katmandú", "El Hombre Mediocre" de Ingenieros, Rampa, Gabriel García Márquez...
- ¿Y, los amigos?
- Estaban en el "Arte Nativo", "Karotta", "Oh La La", "La Torre Blanca" y los trasnoches en "San Cayetano"...
- ¿En qué año te recibiste de médico, al final de cuentas...?
- En 1980. Seguí las especialidades Traumatología y Medicina del Deporte y cursos de post grado.
- Pero... ¿Volviste al futbol?
- Nunca nadie le podía negar algo al recordado Amilcar "vasco" Arsaut... Él me llevó y pude compartir equipo con legendarias figuras de la amistad y la vida... El "Polaco" Sontag, "Miga" Baiocchi, el "Araña" Monetto, "Kebeto" Loyola, "Caio" Rébola, "Fililí" Ro-driguez, "la vieja" Gauna, "el gringo" Assandri, "Colita" Galasso, José Brotón, Horacio Correa, Horacio Ugnia, Rubén Giménez, Rubén Heredia y muchos más...
- ¿Fue corta tu carrera?
- Rompí meniscos y ligamento cruzado de rodilla derecha en Luro de Cintra...  Menos mal que alcancé a jugar unos partidos con el "Astilla" Hugo Kempes... Un queridísimo amigo...
- A dedicarse a la Medicina, entonces...
- Tengo fija en mi retina la escena de cuando volví a Bell Ville con el título de médico en mis manos... Me esperaban mis amigos en la terminal de ómnibus, encabezados por el recordado Eduardo "Lamparita" Welter y Ricardo "Richard" Sánchez, con su guitarra. Fue ahí nomás que se armó la guitarreada de bienvenida... Al tiempo, me asocié para abrir el primer consultorio con el querido pediatra Roque Ruiz.
- ¿Cuándo comenzás a ser médico del club Bell?
- Debe haber sido por 1983, cuando, un día, al asomarme a la sala de espera, me encuentro con tres muchachos con atuendo deportivo... Eran Jorge Cuneo, "Tati" Rivero y Javier Sodero, luego arquero de RiverPlate. Eran los tres jugadores de la primera de Bell y habían sido enviados por el presidente "Tito" Proietti para que se atendieran conmigo... Fue un enorme orgullo. A ellos lo siguieron el "Beto" Beltrán, Hugo "Tula" Curioni y toda la camada de aquel equipo extraordinario...
- Hasta el día de hoy seguís ocupando ese banco emblemático de espaldas al río Ctalamochita...
- Mientras, también estuve en Clínica Mayo, en el hospital Ceballos –donde anduve por varias dependencias- y por el momento, sigo en la Clínica Unión.
- Seguramente, el oficio te debe haber aportado más anécdotas que la profesión... ¿Verdad...?
- Si... Te cuento algunas... Una tarde, en cancha de Bell, me llaman desde atrás del banco de suplentes, porque alguien dela tribuna visitante, que da a calle Matterson, solicitaba la presencia urgente de un médico. Salí corriendo hacia allí y, al llegar, un hombre desesperado me exige, casi enojado, al ver mi ropa del club local, "¡Haga algo, dotor... urgente!" Era su esposa, una mujer rellenita que estaba tirada sobre los esca-lones de la tribuna. Cuando la observé, no dudé en decirle al hombre... "¡Más vale que llamemos a una ambulancia, porque está en trabajo de parto...!
Otra fue cuando, en medio de una final del clásico más bellvillense de todos, Bell frente a Argentino, tuve que infiltrar urgente a uno de los baluartes rivales, "Pacha" Arguello, en pleno partido... Es que no se puede negar a un acto médico en ninguna circunstancia...
- Además de intenso, sos un tipo agradecido...
- Si, claro. Les agradezco primero a mis padres y a la familia que formé. Serán mi estandarte mientras viva. A todos los que me hicieron un lugar en diferentes momentos de mi vida y, al club Bell, al cual siento como mi segundo hogar. Sueño con verlo jugar, aunque sea, en el "Nacional B".
- ¿Estás tranquilo?
- Transité el tríptico añorado. Tener un ideal, trazarme una meta y cumplir con mi objetivo. Estoy bien.

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Tribuna cumplió 89 años reflejando
la historia de la ciudad

  En el día de ayer, 8 de abril, este semanario cumplió 89 años de existencia, desde que fuera creado por Salvador Leonetti en 1931.
A lo largo de este período, muchos fueron los cambios producidos, incluídos estos últimos, que obligaron a retornar a la publicación mo-nocolor, al menos por ahora, mientras dure la pandemia del Coronavirus y sus consecuencias económicas, que se suman a las vividas en los últimos años, donde los costos crecieron en forma alarmante, no así los ingresos.
En este casi siglo de existencia, Tribuna contó con la dirección de Norma Leon-tti, a la muerte de su padre, continuando el Dr. Omar Abatedaga y Daniel Azcona. Desde el año 1985 ejerce esa responsabilidad Luis Alberto Giletta.
De un inicio en tamaño sábana e impreso en talleres propios, el periódico paso al tamaño tabloide, incorporando más tarde el color.
Los cambios tecnológicos, de la mano de las computadoras, celulares, internet y redes sociales, transformaron notablemente el ejercicio de la profesión periodística, mejorando su calidad de presentación y facilitando su realización.
Desde hace un par de décadas se pronosticó el fin del periodismo gráfico; sin embargo, la realidad muestra que en ese período crecieron los medios impresos en papel, multiplicándose la cantidad de periódicos locales, ante la necesidad de la gente de estar informada.
En la actualidad, Bell Ville tiene la  fortuna de contar con una gran variedad de medios, entre radios de frecuencia modulada, dos canales de televisión y dos semanarios gráficos, permitiendo un amplio abanico de opiniones, lo que afianza el ejercicio de la democracia.
Este nuevo año de existencia nos encuentra atravesando una difícil coyuntura mundial y con serias implicancias nacionales y aún locales, lo que nos condiciona en muchos aspectos, sobre todo en lo que hace a la distribución, dado que muchos de nuestros canillitas han acatado la cuarentena.
Sin embargo, como en anteriores momentos difíciles dela vida del país, seguimos adelante y seguramente saldremos fortalecidos, como el conjunto de la población, máxime en nuestro caso donde lo que nos moviliza es la pasión.
Una vez más, nuestro profundo agradecimiento a los fieles lectores de muchos años, a los anunciantes de publicidad que confían en nosotros para llegar a la gente de Bell Ville y la zona, y a todo el equipo que conforma Tribuna, desde el personal periodístico, de administración, expedición y colaboradores, como así también a los amigos quiosqueros y canilliitas, que semana tras semana llevan nuestro producto a numerosos hogares.

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