Jueves 20 de Enero del 2022
Bell Ville, Cba. - Argentina
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  • LAURA AMBROGIO: Ella es tan clara que ya no es ninguna (por David Picolomini)

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LAURA AMBROGIO

Ella es tan clara que ya no es ninguna

Por David Picolomini
Quedamos en encontrarnos en un sitio que conjugara la mayoría de los tiempos locales. El ayer, nomás, y el presente omnipresente… El unísono convino… El emblemático bar del cruce de Córdoba y Mármol.
Tras descorrer la apropiada lona que permite el aireamiento del local, más evita espiadas indiscretas hacia el interior; el responsable en persona del bar-templo, ofrece su mejor locación para que la amena conversación se manifieste en plenitud…
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-¿Naciste en Bell Ville?
-Así fue… Mientras sonaban, en ecléctica polifonía, "Palito", Sandro, "Mercedes", el "Polaco", los "Chalcha" y los melenudos del incipiente rock nacional, entre muchos más. 1968. 
-¿Cómo era el entorno familiar?
-Mi papá era obrero en la fábrica Maine-ro y mi mamá era maestra especial en "María Montessori". Hasta mis ocho años vivimos con mis abuelos maternos, los Escamilla-Vergnano en "la Sargento Cabral", hasta mudarnos a la casa propia verde y con huerta, en calle Brasil. Mis viejos consideraban que debía ir a una "buena escuela" así que me enviaron a la Normal "Figueroa Alcorta", donde hice desde jardín hasta finalizar el secundario.
-¿Cómo venía esa piba?
-Creo que era una niña un poco rara, me gustaba mucho estar en contacto con la naturaleza, en la granjita de mis abuelos Ambrogio - Ibarra, pero también leer y escribir todo lo que podía, cualquier cosa. Prefería quedarme pintando, cantando, escribiendo, o inventando cosas en el taller de mi viejo, antes que hacerme una chupina con compañeras/os de la escuela en La Goleta (también me las hacía, aclaro). Iba "al GilardoGilardi" a estudiar guitarra; a danza contemporánea en lo de Luz Ana Cacciavillani; jugaba en el competitivo de pelota al cesto y vóley de la escuela, con UBES incluida y estudiaba Dibujo Publicitario en "la Fernando Fader", ¡estaba ocupada todo el día!
-Al rato, llegó la adolescencia…
-Esto la marcó… Mi papá, tuvo un serio accidente en la fábrica, así que, la familia debió reestructurarse, reorganizarse y, a los 13 años, comencé a trabajar. Primero puse un kiosquito en mi casa, luego vino el Taller de Cerámica de Pedro Rodríguez, luego y en simultáneo, dibujar las placas publicitarias para una productora de circuito cerrado de televisión y, finalmente, Tribuna. La aventura de escribir en el semanario de mi ciudad de la mano de un generoso y audaz "Puchi" Gilleta, marcó el horizonte para mi partida de Bell Ville hacia Córdoba. Amaba escribir y soñaba con hacer documentales para mostrar lo que vive y siente la gente de cualquier parte, de cualquier modo.
-¿Cómo lo canalizaste?
-Las opciones eran la ECI (Escuela de Ciencias de la Información) de la UNC o irme a Rosario a estudiar periodismo. La decisión fue simple, ya que sólo podía ir a estudiar si conseguía un empleo y eso sucedió en Córdoba. Dos años de estudio y trabajo, dura adaptación a la nueva ciudad, mezcla rara de miedo, estupor y fascinación.
Pero pronto cambié de romance y, se fue diluyendo mi concurrencia a la ECI, mientras aparecía un gran amor… Así llegaron dos varoncitos y una niña… Mis queridos hijos…
En el fragor de la charla-confesión-declaración de principios… las pausas eran dispuestas por los parroquianos, miembros de la leyenda acordonada entre cuatro mesas equidistantes… Un cantor que dice cuando canta, un sindicalista de retiro efectivo, un degustador de aperitivos callado y, el titular del establecimiento…
……………………………….
-¿Siguió la historia?
-Me inscribí en el Magisterio "Carlos Alberto Leguizamón", para hacerle la pata a una gran amiga, y porque pensaba en que podría tener un empleo seguro, como única vocación. Comencé con un hijo de dos años y una beba de ocho meses. Al mes había abandonado… Pero me fueron a buscar, profes y compañeras/os. La insistencia me obligó a aceptar la apuesta, regresé a estudiar y me recibí de Maestra Superior. 
-¿Hubo pronto nombramiento?
-No. No podía dar el lujo de trabajar ad honorem. Entonces, hube de transitar ecléctica-mente la escuela privada y la militancia en los barrios, alfabetizando a personas que ya hacía mucho tiempo habían dejado atrás la niñez. Finalmente llegó el cargo de docente público, un romance que dura hasta hoy: la escuela nocturna, la Educación de Jóvenes y Adultos. La síntesis perfecta entre mis dolores sociales y mis ansias de hacer, por mí, por las y los otros/as, pero sobre todo CON, las y los otras/os.
-Encontraste tu rumbo…
-La vida transcurrió entre el trabajo, la escuela y el "maternaje", con la vida familiar reestructurada, al tiempo en que un nuevo mundo de experiencias y conocimientos se abría para mí al ser convocada a formar parte de comisiones nacionales para la elabo-ración de materiales didácticos y en especial, la creación de una estructura curricular para Alfabetización y Educación de Jóvenes y Adultos de la Dirección de Educación Permanente de Jóvenes y Adultos del Ministerio de Educación de la Nación, creada por primera vez en Argentina durante la presidencia de Néstor Kirchner.
-Específicamente, ¿qué te permitió vislumbrar esta movilizadora experiencia?
-Vincular la educación obligatoria con el mundo del trabajo, generar propuestas para que la escuela fuera un proyecto posible para estudiantes trabajadores, madres y padres de familia, jóvenes en conflicto con la ley, grupos minoritarios desplazados del sistema, construir con, las y los, docentes, una escuela que pudiera fortalecer la presencialidad, la semipresencialidad y que ofreciera tutorías de acompañamiento a quienes sólo podían completar el trayecto a través de un examen libre.
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A esta altura de los cigarrillos, mi entender fluctúa entre el anecdotario sobre los orígenes de Fraile Muerto, una vieja zamba emocionada, un saludo a los presentes desde una emisora popular y la porción de calidez que le faltaba a una mañana calurosa, en "lo de Cachi"…
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-Hablame de tu actualidad
-Desde 2010 a la fecha, además de la gestión de la Escuela Nocturna República de Chile con sus tres sedes, mis esfuerzos se han focalizado desde mi tarea en la DGEJyA en la capacitación de docentes para la implementación de tutorías previas al Examen Libre en los centros educativos de la modalidad, así como la elaboración de materiales didácticos para dicha tarea, como son los Cuadernos de Estudio, un material único en su especificidad en todo nuestro país, entre otras producciones.
-¿Cómo afectó todo ese desarrollo, la pandemia?
-La pandemia trajo la desazón de lo imprevisible, la ruptura de los esquemas tan conocidos y transitados, la necesidad de reinventarse día a día, de explorar nuevos modos de vivir y relacionarse, de lo cual mis estudiantes saben mu-cho.. Enorme esfuerzo, es cierto, pero siempre teñido de ese plus invaluable que proporciona la experiencia de trabajar con docentes y estudiantes de la modalidad de jóvenes y adultos: enseñar y aprender con un "otro/a" que aprende y tiene tanto para enseñar, un encuentro maravilloso sólo posible desde el amor y el compromiso social, ingredientes con los cuales, definitivamente no puede fallar.
-Ahora… decime… ¿qué más necesitás?
-"Necesito hermano que me digas puedo, con las mismas ganas que lo digo yo/ Necesito hermano que nos encontremos, en una mirada, en una canción…"

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