Jueves 10 de Marzo del 2022
Bell Ville, Cba. - Argentina
Director: Luis A. Giletta - 25 de Mayo 175 - Tel/Fax: (03537) 416789/414580/415080 - E-mail: luisgiletta@tribunabellville.com.ar - (2550) Bell Ville
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El 14 de este mes se abren las inscripciones
para becas estudiantiles

  La Dirección de Acción Social informa que en días más se habilitará la inscripción para "Becas de Ayuda Económica Municipal", destinadas a estudiantes que cursen carreras de nivel terciario y universitario en nuestra ciudad, Villa María y Córdoba, entre otras.
Las becas están reservadas solo para alumnos de Bell Ville que egresaron del nivel secundario, evaluándose la situación económica-patrimonial del grupo familiar.
El período de inscripción será del 14 al 31 de marzo, en  el  horario de 8 a 12, en la sede de Acción Social, Ecuador 38, Tel.416179, lugar donde también se brinda la información correspondiente, la que podrá ser solicitada asimismo por el siguiente correo electrónico: becasmunicipales_desarrollo social@hotmail.com
Documentación a presentar de manera obligatoria:
• Fotocopia del DNI del solicitante de la beca y de su grupo familiar con domicilio actualizado o certificado de domicilio, expedido por la Policía.
• Ingresos: Fotocopia de los recibos de sueldo del grupo familiar, constancia de Mo-notributo, Jubilación o Pensión.
• Constancia de Inscripción a la Carrera y/o de Alumno Regular, expedido por la institución educativa.
• Constancia de C.B.U. (Caja de Ahorro o Cuenta Corriente) a nombre del titular o familiar directo, no aceptándose cuentas de asignaciones universales por hijo (AUH).

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Convocan a inscripción
en taller literario

  La agrupación «Sentir en palabras» comunica que ya están abiertas las inscripciones para el Taller Literario, a cargo de la profesora Gladys Calismonte, el segundo y cuarto viernes de cada mes, en el horario de 15 a 17. El costo es de $2.000 por mes.
Para inscripción o mayor información llamar al teléfono 3537-664962, o por mail: sentirenpalabras@gmail.com

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JUAN DOÑABEITIA
Memorias de un tiempo de campo

Por David Picolomini
La tarde se ha puesto alegre allá por la calle Colombia… Así lo hacen saber los concurrentes a un domicilio de la vereda norte, mientras aguardan nuestra llegada con cada corazón en sus manos, dispuesto a ser ofrecido en amable oficio…
Quien toma la delantera es Juan, quien descree de la relevancia de la pregunta, a la hora de cualquier interrogatorio… Juan narra, se responde, viaja por los tiempos del relato a su antojo y ni siquiera se toma el trabajo de retacear o esconder los pliegues más oscuros de su propia trama… Cuenta todo.
………………………………………
-Dígame el origen de su apellido… Juan.
-Es de origen vasco… Mi padre vino de España escondido en un barco, casi como una aventura… Cuando lo descubrieron los marineros, comenzaron a darle comida de contrabando y lo adoptaron hasta llegar a la Argentina… Así llegó a la provincia de Santa Fe y se ofrecía para tareas de campo, como muchos otros de su situación… Claro que, si bien sobrevivía, la pobreza era suprema, solo enriquecida por la llegada de un hijo tras otro… Fuimos ocho hermanos.
-Esos hijos de ese español… ¿Cómo vivían?
-Teníamos algunas vacas, ordeñábamos y hacíamos quesos, pero éramos muchos… Así fue que yo, el mayor de todos, a los siete años debí comenzar a trabajar fuera de la casa…
-¿Tan niño? ¿Cómo fue?
-A la distancia, fue cruel… Me llevaron de visita a un campo vecino y me enviaron a buscar unos cerdos alejados con el hijo de este vecino… Desde lejos pude ver cuando mis padres se alejaban en su carro, mientras lloraba desconsoladamente… Ese fue mi inicio en mi trabajo de boyero.
-¿Se acostumbró?
-A la fuerza… Esta gente era buena, en realidad, pero, muy "pijotera". Te ejemplifico… Yo desesperaba cada vez que veía comida y me abalanzaba sobre los salames caseros, entrándole a puro cuchillo. Mi patrón me veía y me corregía…"cada feta debe tener el suficiente grosor para que se vea Italia a través de ella"… Este hombre había venido de Italia. Me desquitaba comiendo huevos crudos todo el día…
………………………………………
A esta altura del relato, el auditorio se encuentra literalmente envuelto en llamas; la familia, vecinos y simpatizantes, estallan ante cada remate de alguna fatal anécdota en blanco y negro. Juan, se sabe dominador absoluto de la platea y se da el lujo de elegir cada temática entre las numerosas propuestas arrojadas hacia ese escenario simbólico, con mantel de servir cariño, calidez y afecto…
………………………………………..
-Cuéntenos…
-Alrededor de los 17 años, había trabajado en varios campos y había adquirido la suficiente experiencia para saber cómo cautivar en las reuniones… Me hice cantor…
En cada fiesta de campo, estaba yo para cantar, respaldado por mi patrón, que oficiaba de representante… Así también comenzaban a arrimarse las jovencitas…
-Bueh…
-¡Contá la de "zapallito frito"! -implora su hija… "Fue en La Remonta, después de un asado, comenzamos a cantar y uno de los asistentes no soportaba semejante apodo… Al escucharlo en mi canción, desenfundó la navaja más larga que haya visto en mi vida… En ese tiempo yo confiaba mucho más en mis piernas que en mis brazos, así que no logró alcanzarme el ofendido".
……………………………………
En la pared principal del teatro-show, el enorme retrato a color de un lustroso caballo, obliga a consultar sobre su historia, a sabiendas que, el relator-actor-guitarrero y deportista, no dudará un instante en dibujar con trazo fino la leyenda de… "Puentecito", el caballo invencible, en todo tipo de distancia…
-Tuve enormes satisfacciones, hasta que la mayoría de los competidores, ya no querían enfrentar a mi caballo o pagaban muy poco… Entonces, logré la complicidad del farmacéutico del pueblo y le teñíamos, con el mejor color, las patas blancas a mi caballo… Ello duró hasta que, otro cuidador, tuvo la misma idea y el farmacéutico se acordó de mi nombre y el de mi "pingo" ganador…
………………………………………. 
"No sé si te conté que yo también fui acordeonista en los bailes de campo… Cantaba y tocaba el acordeón y, varias de las paisanas que llegaban, comenzaban a fijarse en mí… "
(Fue allí donde interrumpe el relato la esposa adorada del narrador y, aporta -como para enriquecer el pormenorizado recorrido en esta vida del legendario Juan…
"¡Yo, una vez, le tiré al patio, desde una de las ventanas de la casa, ese querido acordeón que llevaba y traía a caballo, cuando volvía amanecido desde los bailes de la zona!")
"Una noche, sucedió que el baile estaba de lo más exitoso… Mucha gente de todos lados y chicas lindas en torno al escenario, adonde yo interpretaba todo tipo de ritmos bien bailables… Casi de reojo, encuentro una mirada, por demás insistente y entusiasmada. Otra canción más y la mirada continuaba…
Fue allí cuando no dudé en llamarlo a mi cuñado menor, que siempre me acompañaba a todos lados, y le indiqué que tomara mi acordeón y siguiera con el baile… El pobre, me recordó que no sabía, ni siquiera, colocarlo sobre sus hombros… Mi entusiasmo era tan grande, que le ordené que lo abriera y cerrara acompasadamente, para que nadie notara la falta de conocimientos suya…Luego de contactarme con la joven, volví al escenario, casi sin que nadie lo notara… Solo que una voz ronca, de una mole de casi dos metros, gritó a los cuatro vientos… "¡De mí no se ríe nadie!" …y me largó una amenaza muy fuerte, por detrás… Ahí mismo comenzó el lío…
Una vez más, usé mi estrategia favorita y me subí a una vagoneta, mal estacionada en el frente del boliche y sentí a mi lado un sordo golpe, como de un cuerpo al caer, sobre el asiento vecino… Era el comisario Robledo, en malas condiciones de salud, que también había elegido el retiro anticipado, como salida más o menos honorable…

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