Jueves 18 de octubre del 2018
Bell Ville, Cba. - Argentina
Director: Luis A. Giletta - 25 de Mayo 175 - Tel/Fax: (03537) 416789/414580/415080 - E-mail: luisgiletta@tribunabellville.com.ar - (2550) Bell Ville
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MARILINA LUZ FERRERO
Todos quieren cantar con "Titina"


Por David Picolomini
La payasa vuela... O, casi vuela... Parece que tuviera un hada, laburando a full, para empujarle los pies. Se vive de la risa y contagia... Nadie sale indemne de su adorable mueca con nariz roja. Ríe a toda dentadura y baila a toda brincadera; canta con todas las voces y aplaude al contagio que produce.
Le juro que dan ganas de tener la mitad de esa energía y ese amor, para cuando a uno, de repente, se le viene la tardecita. 
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-Hablame de tu infancia... Titina.
-Yo provengo de pleno campo santafesino.... De La Rubia, al noroeste de Santa Fe, con 364 habitantes... Patio por todos lados... con una niñez completamente libre.
Todos los días cinco kilómetros para ir a la escuela en caballo, sulky, auto, o, caminando cuando llovía. Mi padre era de  los que no quería que sus hijos faltaran a la escuela.
-¿A qué se dedicaba tu padre, además de las tareas rurales?
Mi padre tenía un conjunto folklórico, "Los Yugueros", que permanentemente eran convocados en toda festividad criolla o encuentro popular. Con el teníamos una "mini amor empresa", por la cual, yo, con ocho añitos, salía a vender los casetes o los discos compactos del grupo que el integraba y yo recibía mi porcentaje de las ventas. Con esos dineritos, yo aporté a la compra de mis juguetes, de mi propia bicicleta y, hasta mi viaje de quince años. Era un espacio de arte maravilloso para mí... Me dejaban a un costado sentada en una silla y yo admiraba su pasión por la música, hasta que finalizaba su actuación.
-¿Luego vino el secundario?
-Si. Lo hice en un pueblo cercano llamado Arrufó, parando en un albergue escolar durante toda la semana. Volvía a La Rubia los fines de semana, viajaba a dedo a los once años. La verdad que, en esos sitios, aprendés a compartir todo...
-De inmediato, concluyó ese momento en tu vida y hubo que elegir una carrera que termine en una profesión...
-Si... Mi elección fue extraña. "Quiero estudiar teatro en Córdoba" –me propuse- "¿Eso se estudia?" –me preguntaban... Y, me fui... con 18 años recién cumplidos, atraída por la movida de teatro independiente de la que había oído hablar mucho.
Allí encontré a Rodrigo Cuesta, a Mariel Bof, Oscar Rojo, Adrián Andrada, entre otros... Yo llegué a tener mi grupo orientado por Cuesta. "Hay Caramba".
-¿Cómo te llega lo payasezco?
-Yo siempre estudiaba y trabajaba... de moza, de promotora, todos eventuales. Hasta que comencé a animarme a "animar fiestas", con mi verdadero nombre "Marilina". Pasaba puerta a puerta a ofrecerme. Entonces vivía en una pensión en Nueva Córdoba, después fui a parar a una casa en barrio Jardín, luego a un departamento... Así comencé a sentirme payasa...
-De pronto, otra vez a mudarte...
-Si...Simple y, a la vez, complejo... La movida teatral y lo artístico, es hermoso y atrapante, pero... Conocí a mi pareja y tuvimos a nuestra hija. En un momento, me di cuenta que ella se aburría. Vivía de una guardería al departamento y, nosotros, veníamos de otra infancia. Yo criada en el campo y mi compañero, criado en Bell Ville, plenos de libertad y alegría... No era lo que pretendíamos para nuestra hija, así que decidimos venirnos a esta ciudad.
-Pero... ¿No lamentaste el abandono a tu actividad cotidiana, tus clases y tu grupo teatral?
-Me emociona, hoy, pensar en eso... Sigo en contacto permanente, pero sé que no es lo mismo... Confieso que extraño horrores el hacer teatro. Entonces, esta cuestión de animar fiestas, me animó a intentar suplir esa carencia. Recuperé a "Marilina", volví a colocarme mi nariz roja y a jugar a volver a ser niña, a encontrarme de nuevo conmigo... Así nace "Titina".
-¿Por qué "Titina"?
-En realidad, "Titino", es el gato de un amigo entrañable... Solo que, Marilina (yo), le tiene un terror irracional a los gatos, aunque en mi infancia haya jugado en medio de caballos, vacas y cerdos... Por ello, el adjudicarme ese nombre, es un modo de conjurar el pánico que le tengo a los gatos, y una manera también de enfrentar el miedo escénico, ante cada oportunidad de actuar ante el público.
-¿Cómo te pensás en un futuro?
-Mi sueño es poder vivir del arte, amo esta profesión y la tomo con la responsabilidad que amerita. No es un juego para mí... No es un hobby, es un trabajo. Vivir las 24 horas con la nariz puesta.
-¿Estás laburando en un disco, verdad?
-Estoy con José Meshler, de la ciudad de Ceres, Lucas Rodríguez y Franco Ferrero, mi admirado hermano. Todos trabajando en la culminación de mi primer disco. Además, sueño con vivir con mi nariz puesta, que se llama "Piñona", en claro homenaje a alguien que referencio mucho y tuvo mi mismo origen callejero.
-¿Te recibió bien Bell Ville?
-Llegué y lo primero que hice fue ponerme mi nariz roja y dirigirme a los merenderos. Yo ya lo hacía en Córdoba, en Santa Fe... Organizaba los Días del Niño, visitaba hospitales... Eso me estimula y me satisface profundamente. Tengo un montón de amor para dar y, esta ciudad, me ha recibido muy bien y hasta me ha permitido visitar amiguitos enfermitos, luego de algún llamado telefónico... Sé que cuento con el gesto cómplice de mi padre, que me aprueba desde algún costado del universo...

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El monte Tau

Por Juan V. Diaz
El monte. Así aprendí a nombrarlo cuando era niño, sin siquiera conocerlo. Ese era el sustantivo que, en boca de mis padres, hermanos y parientes, me revelaba la identidad de un sitio de mi pueblo que, en mi imaginación y mi fantasía, cobraba la dimensión de lo enigmático, de lo infinito, de lo fabuloso. Muy de vez en cuando, alguno de ellos, en una conversación o una referencia, le daba una denominación más accesible a mi comprensión de infante: el monte Tau. Y en esa definición más precisa, el escucharla me causaba asombro, porque yo asociaba la palabra tau con una onomatopeya, con un sonido repetido y repetido.
Tau tautau… podía ser, en mis desvelos, el grito de un ave nocturna resonando en ecos en una fronda impenetrable, oscura, misteriosa; o el de una alimaña, repicando en el hondo cauce sobre el agua mansa del silencioso río. Tau tau podía ser también un tañido indeterminado, indescifrable, o un gemido extraño y lejano; podía ser, y en esto me invadía el miedo, una plañidera alma en pena, si se me ocurría pensar en las historias de aparecidos tantas veces narradas en las sobremesas fa-miliares, ante mis ojos absortos y mis palpitaciones desbordadas; o si de pronto, también, pensaba que el cementerio de extramuros, al que solía ir con mi madre, caminando, no estaba demasiado lejos de ese arbolerío al que, al pasar, yo miraba desde la distancia… Tau podía ser muchas cosas en mi pensamiento inmaduro, ideas que se alimentaban de  lo escuchado alrededor de una rueda de mates, o de relatos costumbristas de una cultura oral y campesina heredada por generaciones, como lo era la de mi familia. Esa escuela donde aprendimos los primeros credos que acompañarían nuestro crecimiento.
Monte Tau, bosque de cuentos imaginados, de leyendas inciertas; misterio de una lejana infancia que se fue yendo con mi inocencia, y también con la cambiante naturaleza de los árboles.
Lo conocí cuando tenía 5 ó 6 años tal vez, cuando las calles se abrieron a mi curiosidad, a mi andadura. Y un día, con un hermano mayor,  me asomé, por fin, al sendero que llevaba al balneario del Paso de la Arena. Verano, gente de a pie o en bicicleta, coches de plaza, uno que otro auto, playa concurrida, mallas enterizas, y los intrépidos que se lanzaban desde lo alto de la barranca, frente a la islita del sauce reclinado enclavada justo en la curva grande del río, o desde los parapetos donde años después se incrustaría el escenario para las noches de Aquarama. Espectáculo de siestas calcinantes el deaquellos temerarios halcones humanos en rauda picada hacia el corazón del agua…
Y al oeste del murmullo, la callada y estoica inmensidad del monte, de los árboles centenarios, soberbios, con el verde en matices diferentes de sus copas y su sombra rebosante y plácida; con la bondad de su hospitalidad generosa; con sus espinas en ristre, en acecho, como dispuestas a resucitar su índole autóctona, su aspereza original, su primitiva y genuina esencia vulnerada. Pájaros en su mundo de ramas y de nidos; canto de las chicharras mimetizadas en los rugosos troncos y gajos de los algarrobos; retumbo de un sulky hacia el Diquecito, y la polvareda en el aire, que se rendía lenta, como un manto opaco cayendo sobre las hojas de los talas. El monte Tau, cautivante templo montaraz, arisco y bello, ya no tenía misterio para mí, sólo historia.
De ir creciendo, comprendí el por qué de su nombre, y un poco más tarde conocí que fue por la oportuna y bienhechora gestión del gobierno de la provincia, por los años ’40, que se salvó quién sabe de qué destino; la buena burocracia lo compró a los herederos de quien había sido su dueño para cederlo en beneficio de los habitantes de la antigua Posta de Fraile Muerto.
Entonces conocí también que don Francisco Tau había sido un hombre prominente, propietario de vastas tierras, un emprendedor que soñó con un pueblo propio en ese lugar maravilloso; un político de fuste que llegó a ser intendente y también jefe político en los albores del siglo 20. Tiempo de reyertas empedernidas, de luchas facciosas entre la lenta agonía de un régimen de aristócratas conservadores  y las masas nacientes y oprimidas que reclamaban inclusión y democracia. Tiempos turbulentos de pasiones partidarias y tumultos proselitistas.  
Repasando el marco convulsionado que daba ese contexto histórico, una vez, revisando en los archivos del diario La Voz del Interior en busca de datos para otra investigación, apareció de pronto ante mis ojos una escueta noticia datada en mi terruño y enviada a la Redacción cordobesa por un corresponsal lugareño. Decía allí que en un pueblo o un paraje del departamento Unión, no lo recuerdo bien, los ‘matones’ del jefe político de la zona, Francisco Tau, armas en ma-no, habían arremetido contra un local electoral para impedir o direccionar una elección, o algo así. ¿Verdadero o falso? Vaya a saber… pero el calificativo, audaz, explícito, del hecho y sus protagonistas, fue suficiente como para agraviar la sensible consideración que un posteño desprevenido, yo, casi 100 años después, tenía de ese personaje del suelo natal homenajeado por la memoria colectiva en el nombre de un sitio tan querido: el monte. Cosas de la política, me dije entonces para apaciguar mi encono…
Con los años, el centenario monte pasó a la Municipalidad cedido por la provincia. Y ya dejó de ser monte para ser parque. Y cuando el Apocalipsis de la modernidad amenazó con convertirlo en un páramo yermo en medio de la pampa, sometido por la degradación, la depredación, la desidia y a veces hasta por el olvido, acosado por la urbanización y el progreso, algunos buenos hombres escucharon de sus corazones acongojados  el sentimiento de pertenencia que les bullía y su compromiso con ese lugar desvalido pero propio. Entonces fue Reserva Natural, ya en tiempos de la conservación y el ambientalismo. Aunque, cada vez menos gente, algunos memoriosos remoloneaban todavía con aquel viejo y querido  sustantivo de lugar: el monte.
Cuando los ornamentos, llámense asadores, bancos, mesas, postes y tendidos de alumbrado, muros, cercas de piedra, portales y pasatiempos, invadieron el espacio, al mismo tiempo que se raleaba el arbustal en retirada, algo empezó a morir bajo la fronda, y la luz del sol, que se derramaba con su cálida inocencia, ahí, en los claros nuevos, ya no fue benefactora, porque el sedimento húmedo, el ecosistema propicio para la fauna natural que el bosque cobijaba, se fue extinguiendo como una bocanada. La flora vio lo suyo; los claveles del aire asfixiaron los retoños de ese tesoro montuno y el ramaje muerto se derrumbó, exánime, sobre las hierbas. Entonces aparecerían las guadañas y las horquillas, para rasurar el malezal rastrero y para que el parque quedara limpio y ‘presentable’. Plantas desconocidas, especies exóticas, se adueñaron de la marquesina que otrora fue del monte virgen y su belleza, y hubo menos trinos de los pájaros, y fue más el ruido mundanal de demasiada gente y el infernal rugir de los motores. Asfalto, adoquines y cemento comprimieron los viejos senderos, y la tierna gramilla se fragmentó de tristeza en isletas amarillas. Pero aun en su calvario, el monte siguió resistiendo. Con su noble identidad y con lo que ha ido quedando. Y, por supuesto, con su historia…
Dicen que antaño, por este territorio que fue norte de ranqueles y sur de indios chaqueños, anduvieron desbrozando la maraña los primeros conquistadores de esta tierra, que buscaban el oro de Trapalanda; que después, por sus antiguas picadas y rastrilladas, pasaron y descansaron adustos y rudos hombres que construían la patria; y un poco más acá, con sus finas sillas y sus elegantes corceles, galoparon los pulcros hijos de Albión, que dejarían haciendas rurales y apellidos. Minuciosas investigaciones confirman a los primeros; presuntos testimonios refrendan a otros; y en el nombre bautismal sacramentado por Sarmiento, Bell Ville, se estampa la génesis del tiempo nuevo de una población de cuya identidad también ha participado el  monte. La buena tradición guarda todo eso, para que el patrimonio cultural de la ciudad  lo esgrima con orgullo.
Guarida milenaria de una fauna extinguida (quizás también de matreros y bandidos), edén extraordinario de una vegetación de colores, aromas y frutos silvestres que se fueron con el tiempo, cuando me fui de mi pueblo, hace 45 años, el monte, el parque, era, además (tal vez aún lo sea), un apreciado refugio de cariños y de amores escondidos. Hoy, el monte Tau es para mí, a la distancia, ese lugar de mi mundo que guardo con nostalgia en mis recuerdos.

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Se concretó una nueva edición
de la Feria del Libro

Durante tres días se desarrolló una nueva edición de la Feria del Libro, organizada por la Dirección de Educación y Cultura, esta vez con epicentro en la escuela Normal y con una variada grilla de actividades que acompañaron el espacio de exhibición y venta. Las librerías de nuestra ciudad fueron las protagonistas de este espacio, con una importante cantidad y variedad de materiales, al que sumó una editorial independiente de la ciudad de Córdoba y stanes de escritores locales.
La apertura se desarrolló el sábado y a las autoridades locales se sumó el Secretario de Cultura de la Municipalidad de Córdoba, Francisco Marchiaro, parte fundamental en la organización del Congreso Internacional de la Lengua Española que se realizará en dicha capital del 27 al 30 de marzo de 2019.
A lo largo de las tres jornadas se realizaron distintos talleres destinados a niños y otros a público adulto, como presentaciones de libros y rondas de diálogo en los distintos espacios de la escuela, como así también en plaza 25 de Mayo donde el profesorado "Mariano Moreno" realizó actividades para los más chicos. También estuvo presente el cineclub Coliseo con proyecciones de cortos en una de las aulas. La feria incluyó una actividad de trasnoche el día sábado, con la presentación de los bellvillenses Eduardo Pelletti en piano y Gerardo Valenti en la lectura de cuentos. Mientras que con espacio para el diálogo con autores locales finalizó el evento en la tardecita del  pasado lunes.
En diálogo con este medio, el director municipal de Cultura, Ignacio Vezzoni, se refirió a esta nueva edición de la Feria del Libro, trazando un positivo balance y dando cuenta de algunas de las actividades que integraron la grilla de actividades.
"Este año se trató de una Feria  exclusivamente dedicada a los libros, por eso se realizó en la escuela Normal, que nos dio la posibilidad de tener acceso a distintas salas. Funcionaron las salas Mounstruo 1 y 2 dedicadas a un público más infantil, por un lado, con un proyecto coordinado por la docente Shirley Kirigin, de segundo grado turno tarde de la escuela Normal, que es un Mounstruario realizado mediante un proceso de escritura individual  y colectiva y lo presentaron durante dos días. En la otra sala se realizaron talleres también destinados a niños. En las otras dos salas se hicieron otros talleres como uno de troquelado, de escritura, rondas de diálogo, proyecciones a cargo del Cine Club Coliseo con cortos especialmente seleccionados para la Feria durante los tres días.  Por otro lado, en la plaza 25 de Mayo hubo actividades de lectura y juegos con palabras, organizado por el Profesorado de Educación Especial del Mariano Moreno y el lunes una actividad del Profesorado de Lengua y Literatura. Se presentaron libros sobre género, novelistas, un trabajo de dos escritores y docentes  de Villa María y de Córdoba, entre otras momentos", sintetizó Vezzoni.
"La grilla se fue completando como estaba previsto, algunas actividades con mas concurrencia, otras con menos, pero en general muy bien receptado. En cuanto a los feriantes, en su mayoría eran de nuestra ciudad -que son quienes trabajan aquí durante todo el año-, expositores independientes y en esta edición todo aquel  bellvillense que editó un libro tuvo la oportunidad de mostrar sus producciones y en la jornada del lunes de exponer y comentar sobre su proceso creativo", comentó.
Al hacer un balance sobre esta edición que incluyó cambios y apuestas significativas, el funcionario indicó: "Estamos contentos por el desafío que implicaba dedicar una feria del libro exclusivamente a  los libros, y en un espacio que no era  el de las carpas en la plaza como se hizo tradicionalmente. En este caso, fue esta escuela que tiene vínculo directo con la plaza", Al respecto amplió diciendo: "Una carpa es sólo una cáscara que contiene, lo que importa es lo que hay adentro y planteamos este espacio como espacio de encuentro,  debate, de promoción de la lectura. Le quisimos dar contenido y eso es lo importante. En este edificio nos permitió trabajar con cinco salas y con la accesibilidad -en términos de rampas-, que tiene este edificio".
"Los libreros tuvieron buena acogida, mucho movimiento. Las persona que se llegaron estaban realmente interesadas; había una oferta muy amplia de temática, de precios, en las reuniones previas que tuvimos fueron acordando sobre eso, y en el caso de la editorial independiente que vino desde Córdoba pudo generar vínculos con las librerías del medio para seguir vendiendo sus ediciones", comentó.

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Laura Vilches presentó un libro sobre
mujeres que hicieron historia


En  el marco de la Feria del Libro se presentó "Luchadoras. Historias de mujeres que hicieron historia", a cargo de la docente y legisladora cordobesa del PTS (Partido de los Trabajadores Socialistas), Laura Vilches, quien se refirió a esta segunda edición de un compendio de biografías de mujeres, que desde el movimiento obrero, lucharon en contra de las opresiones y por la conquista de distintos derechos.
Antes de la presentación, que se dio en la sala principal, se puso en escena una conmovedora obra de teatro,  producto del proceso colectivo de alumnos del Centro Polivalente de Arte, bajo la dirección de la docente Carolina Filippi. Con una perspectiva de género, plantearon situaciones actuales  como es el  discurso y el accionar machista de  los medios masivos e instituciones, trata de mujeres, imposición de estereotipos y distintos  tipos de violencias a las que se somete a la mujer.
Al referirse al libro, Vilches señaló que esta segunda edición es más que propicia en el año en que "el movimiento de mujeres ha dado una tremenda pelea para imponer el debate por el derecho al aborto y logró  la media sanción en  cámara de Diputados. Esta nueva edición del libro tiene algunas historias agregadas a la que inicialmente se hizo. Hay historias como la de la peruana Flora Tristan, de mujeres que participaron en las brigadas auxiliares de mujeres en Estados Unidos, como de Juan Rouco, Rosa de Luxemburgo, de mujeres militantes del partido comunista brasilero y de muchas otras. Todas ellas tienen en común  no solo  que han peleado por los derechos de las mujeres, sino también  junto a la clase trabajadora".
Entonces estas historias "lo que hacen es recuperar las conclusiones y las lecciones de aquellas que pelearon antes, porque la historia no comienza cuando una sale a la calle y se integra a esos movimientos, sino que muchas antes que nosotras lucharon por los derechos que hoy tenemos", indicó.
La legisladora, integrante de la agrupación "Pan y Rosas" indicó que desde ese espacio se defiende "un feminismo socialista" y ven que el feminismo debe tener un gran aliado que es la clase trabajadora, que "nosotras mismas integramos, somos la mitad de esa mayoría de la humanidad que está explotada y además oprimida por su condición de género", precisó. 
Al respecto remarcó que "las mujeres de la clase trabajadora somos las que tenemos los salarios más bajos, somos las que sufrimos la doble jornada laboral porque trabajamos por un salario pero volvemos a casa a seguir trabajando y eso está invisibilizado, porque además existen relaciones jerárquicas entre obreras y obreros.  Y en este momento se vuelve a poner en discusión, con tremenda crisis capitalista, qué salida vamos a darle a esta situación en una sociedad que no tiene por qué sufrir las consecuencias de una crisis financiera  que no generó, las consecuencias de una política que no pasó por sus manos, porque a pesar de esta democracia formal esto se ha vuelto totalmente antide-mocrático porque nadie votó el acuerdo con el FMI que nos endeuda por generaciones y generaciones. Entonces, la salida de las mujeres junto a esa clase trabajadora y la juventud, como hemos visto ahora con la  lucha estudiantil, es lo que traemos a debate con la presentación de este libro".

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Muestra de Arte en la Biblioteca

Se desarrolló en la Biblioteca "Ramón J. Cárcano" la muestra denominada "Nosotros Pintamos 2018", del Atelier de Carlos López Alvarez, con la presentación de obras realizadas en el marco del taller que dicta en dicho espacio de arte desde hace seis años.
El taller es coordinado por la Profesora de Artes Visuales EricaGambande y el artista plástico López Alvarez. Al respecto de esta nueva muestra, señalaron que en la misma se puede apreciar el proceso de evolución de los trabajos tras estos años ininterrumpidos en donde además se conformar un grupo muy unido. En las obras exhibidas se utilizaron distintas técnicas como oleos, acuarelas, lápices de colores y abordan distintas temáticas como paisajes, naturaleza muerta, figuras humanos y además obras de pequeño formato.
De la muestra participan Carmen Aravena, Mirtha Fernández, Iris Mellano, Ana MariaMolinari y ElvioRodriguez; también los coordinadores del taller.
En la inauguración participó el cantante Héctor Callieri y se entregaron certificados. La muestra estará habilitada al público hasta el 25 de octubre en el horario de la biblioteca.

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Nueva propuesta del cineclub

El Cineclub Coliseo continúa este mes con la segunda edición del ciclo "¿Y tú qué quieres ser?", organizado de manera conjunta con ATTTA Bell Ville (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina). Durante este ciclo y hasta fin de año las proyecciones se realizarán en la terturlia del Teatro Coliseo (segundo piso de la sala).
Con el objetivo de seguir concientizando e informando sobre temas de identidad de género, no sólo se proyecta material audiovisual sino que se cuenta en las sala con personas que comparten su testimonio y experiencia.  
Hoy proyectarán la película "A likeJake" (EE.UU, 2018) un drama que cuenta la historia de un niño transgénero de cuatro años. Sus padres que buscan una escuela para él deben enfrentarse a la identidad de su hijo, lo que pondrá a prueba su propia relación. Será la profesora del pequeño quien los orientará en este camino.
En la sala estará presente la madre de la primer  adolescente trans de la ciudad de Villa María que compartirá su experiencia, camino que transita con mucho compromiso y con la idea  de hacer visible la temática y ayudar a quienes vivan una situación similar.

* Proyecciones en la tertulia

El Cineclub montó su gran pantalla y equipo de sonido en el espacio de tertulia del Teatro Coliseo, que permanecerán instalados durante el resto del año para las proyecciones que continúen. La tertulia cuenta con 250 butacas, aunque en su zona central hay lugar para 120 personas, ubicadas en forma escalonadas, para una mejor visibilidad.
Si bien se encuentra en el segundo piso de la Sociedad Italiana (San Martín 52), también se puede acceder por ascensor.  La entrada es por contribución voluntaria.

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Programa de televisión premiado


El programa de televisión "Ciudad de todos", que realizan estudiantes de la Universidad Nacional de Villa María, fue premiado como Mejor Programa en la Categoría Educativo Cultural de Canales de Aire. 
"Ciudad de todos" es un ciclo televisivo cuya temática gira en torno a tratar las experiencia de personas extranjeras que eligieron vivir a Villa María y Villa Nueva.
Cuatro programas, ocho invitados y un conductor. “Ciudad de Todos” es reflejo de la diversidad que se observa en la vida cotidiana de quienes residen en estas dos ciudades. Los que nacieron y los que la eligieron. Historias de vida, rutinas y una Villa María que abraza a todos.
Al respecto, la bellvillenseSofiaHaldemann, integrante del equipo, expresó: "Se trata de un equipo de trabajo, reunidos bajo el Espacio Curricular ‘Taller de Práctica Profesional Televisiva’ de la Carrera Lic. en Diseño y Producción Audiovisual de la UNVM, y por el cual UNITEVE fue el medio de difusión que nos posibilito quedar Nominados y finalmente ser Premiados como Mejor Programa en la Categoría Educativo Cultural de Canales de Aire". 
También señaló: "Fue un año de trabajo duro que brindó sus frutos y por el cual formé parte de un gran equipo de trabajo. Y aclaro que aun no soy licenciada, pero estamos en el camino próximo a serlo".
Para conocer más sobre el programa, ingresar a
https://www.facebook.com/pg/ciudaddtodos/posts/?ref= page_internal

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