Jueves 18 de mayo del 2017
Bell Ville, Cba. - Argentina
Director: Luis A. Giletta - 25 de Mayo 175 - Tel/Fax: (03537) 416789/414580/415080 - E-mail: luisgiletta@tribunabellville.com.ar - (2550) Bell Ville
secciones
servicios
TAPA IMPRESA
CLIMA EN BELL VILLE
 
OTROS MEDIOS
Bell Ville
Villa María
Leones
Córdoba
Nacional
Internacional
 
SITIOS DE INTERES
de Bell Ville
Municipalidad
de Bell Ville

________________________________
Fu.p.e.u.
_________________________________
 
Publicite
 

 

 

subir

subir

RAMÓN ALBERTO GALANTE
Un hombre de negro

Por David Piccolomini
Llegué a la casa de "Rami" precedido por los comentarios populares. Lo había visto dirigir fútbol, casi como un Hugo Gatti del arbitraje. De ajustado ropaje y melena al viento, corriendo el doble que sus dirigidos.

Le avisé que necesitaba saber de su historia y, al momento de tomar el camino de regreso, me pareció haber disfrutado de una película de otros tiempos, con caras y personajes reconocidos en cada esquina de mi ciudad.

...................................................................

-Mis comienzos fueron como jugador de futbol... En mi barrio, todos los pibes jugaban en Argentino. Así hice todas las inferiores hasta que llegué a primera, Una vez que logré afianzarme, me convertí en goleador. Fui parte de ese tremendo equipo que integraban "Canchón" Lomello, "Negro" Balladares, "Lalila" Martínez, "Sonsito" Jara, Luna, "Cuyunga" Altamirano; mi hermano, Ernesto "Loco" Galante; "Tito" Quiroga, Hugo Villarroel, yo, de nueve y "Pollo" Pereyra.

-¿Te destacabas ahí?

-Fuimos campeones de la Liga y yo fui el goleador del torneo. Llegaron a decirme "El monstruo del área", pero, fue todo gracias al mediocampo que me acompañaba...

-¿Estuviste en otros clubes?

-Si, anduve en varios equipos de la Liga, entre ellos Colonial de Villa Los Patos y Central, de bulevar Colón. Luego llegué a ser director técnico, hasta que, por esas cosas del destino, terminé siendo árbitro de fútbol.

-¿Cómo fue la transición entre goleador y árbitro?

-Yo estaba jugando mis últimos partidos en Central y, paralelamente, tenían mucho auge los campeonatos barriales. Llevaban casi más gente que los oficiales... Ocurría que los organizadores necesitaban gente que "se animara" a dirigir partidos tales como "Campo de Mayo" contra "La Brigada", "La Estación" contra los de "Sacachispas" y, cosas así...

Yo ya había jugado para "La Brigada" y sabía como venía la cosa... Así que, con varios compañeros, oficiábamos de árbitros en esos torneos.

Una vez, don Aldo Bessone, que era secretario de Gobierno de la Municipalidad, arma un partido en el que intervenía el equipo de barrio de la empresa "Mainero" contra un combinado formado por estrellas de Córdoba. Vinieron, entre otros, Omar "la Pepona" Reinaldi, Héctor "Chocolate" Baley, "Panchi" y "Varacka" Rivadero... Así que, el mismo Bessone, me convoca para que dirija ese partido.

-¿Fue un atractivo importante?

-Claro, la cancha de Bell se vio colmada, esa tarde... Todos querían ver a esos ídolos de entonces, enfrentarse con un equipo que hacía sensación en los campeonatos de barrio. De entrada, la situación no me fue favorable... Yo jugaba de zapatillas y apenas toqué el césped húmedo del Bell, fui a dar de espaldas al suelo... Mal comienzo –dije- pero me fui acomodando de a poco. Mi ventaja era que podía seguir cada jugada al lado de la pelota y, por eso, no se me pasaba una... Siempre fue mi estilo, dirigir así.

-¿Te fue bien?

-Aparentemente anduve bien y me vio dirigir mucha gente, porque, esa misma noche, me aconsejaron que dejara definitivamente el fútbol y tomara el arbitraje.

-¿Cuál fue la primera convocatoria?

-No llegó de Bell Ville, si no de Villa María, por intermedio de un dirigente arbitral de apellido Forgione. Quien tenía vínculos con él, era "Suma" Ferrero, aquel recordado entrenador de inferiores y árbitro local.

Forgione le explica que no tiene árbitros en su liga y que vaya él y algún recomendado. Así que fuimos para allá y cerramos trato enseguida.

-¿Cómo fue eso?

-El hombre nos contó la realidad de su asociación de árbitros y no dudó en ofrecernos traba-jo para el mismo domingo venidero. La idea era que yo dirigiera la reserva y actuara como juez de línea en primera división. Yo estuve de acuerdo hasta que vi quien sería el referí al que debía secundar ese domingo... Un galleguito de avanzada edad, que me contó que había si-do policía y, cuando lo jubilaron, le liquidaron mal y tenía que rebuscárselas con el arbitraje para comer... Cómo habrá sido la situación que, cuando terminó el primer tiempo del partido de primera división, casi no llegó al vestuario. Entonces, yo le dije que no volviera a la can-cha, que yo me las arreglaría solo. Así fue. Convoqué a los dos delegados (el partido era Unión de Morrison y Luro de Cintra) y les comenté la cuestión. Les pedí un juez de línea a cada uno y ellos acordaron continuar.

-¿Qué tal te fue?

-¡Me mandé un segundo tiempo, cómo si lo hubiera soñado! A la salida de la cancha, los jugadores de los dos equipos me saludaron...Tal fue así que la voz se corrió por todas las ligas.

Al tiempito, me vuelven a llamar de Villa María, para anunciarme que debía dirigir una final de la Liga de Oncativo, entre los dos equipos locales, Flor de Ceibo y Unión. El dato era que, hacía 15 años que no se podía terminar una final, por que siempre había incidentes... Allá fui.

-Con ese antecedente, había que ser muy valiente...

-A esa edad, no me importaba la afrenta... Ese día la cancha parecía un estadio de Buenos Aires. El griterío era ensordecedor y el humo de la pirotecnia hacía imposible ver por adonde, uno, llegaba al centro del campo. En ese mismo instante sentí de pronto un mareo y le pedí a mis colaboradores que volviéramos para el vestuario. Allí me reconfortaron ellos y me animaron para que enfrentara la situación. Así fue, y el partido dio comienzo... Con la mala fortuna que, el número dos y capitán del local, le propinó un violento puñetazo al nueve contrario, en medio de un corner... Todo esto, recién jugados cinco minutos. Al ver caer al delantero, no dudé... Cobré penal y, de inmediato, expulsé al capitán.

Mientras sentía rugir a la hinchada local, vi como se me venían encima todos los jugadores del equipo que quedaba disminuido y, encima, con un penal en contra...

-¿Cómo saliste de esa?

-Me salvó el mismo expulsado... Los atajó a sus compañeros y les dijo que era verdad que le había pegado a su contrincante, que estaba bien cobrado el penal y que él debía ser expulsado...

-Y ¿Cómo siguió?

-Yo rogaba que el penal fuera errado, pero, el mismo nueve visitante, casi le arranca el arco al pobre arquero. Todo un drama...

-De todos modos, todo continuó.

-Siguió el partido, terminó el primer tiempo igual y, el viejito al que suplanté, me alentaba y rogaba por mi alma... La segunda etapa fue muy pareja y yo seguía las acciones muy de cerca. Nada debía escapárseme. Llegó el minuto 40, casi y, otro centro llovido sobre el área, esta vez del visitante... El arquero fue ciego a buscar la pelota y, en el camino, encontró el cuerpo de un rival. ¡La misma situación! No pude dudar... Expulsé al arquero y cobré nuevamente penal.

-Parece una película. ¿Qué pasó después?

-Los últimos minutos creo que gasté la bolita del silbato de tanto pitar... Pero, cuando lo terminé, buscando temeroso la puerta del vestuario, los dirigentes me fueron a buscar para que compartiera con ellos el agasajo al campeón... Yo no salía de mi asombro, pero ellos me aclararon... "¡Es la primera vez en 15 años que se termina la final de un clásico!!!

-Tuviste oportunidad de irte a Buenos Aires a dirigir, ¿verdad?

-Si, a través de Juan Carlos Crespi, el exárbitro internacional y exinstructor de la Asociación de Árbitros de Argentina... Me vio en un partido entre Lambert de Monte Maíz e Independiente de Pascanas. Una final doble. Yo estaba en el vestuario con mis ayudantes y sentí que golpeaban la puerta. Dirigíamos dos partidos seguidos y estaba cansado. De todos modos solicité que abrieran la puerta, ya que insistían. Era Juan Carlos Crespi, oriundo de esos pagos... Me felicitó y me dijo que quería comer un sándwich luego de la final. Accedí y nos encontramos una vez que el partido terminó. Allí habló maravillas de mi desempeño y me auguró un futuro exitoso si me trasladaba a Buenos Aires.

-¿Fuiste alguna vez?

-Estuve como un mes... Dirigí dos partidos de inferiores, pero no obtuve el apto físico... Yo, casualmente... el que más había corrido en cada cancha para seguir cada jugada.

..............................................................

Seguramente, ese día, no se hizo justicia con uno que era reconocido por su modo de impartir justicia...

 Regresar a títulossubir

Alumna de Desiderata Ballet fue becada
para una capacitación en Nuevo York

La joven Jade Gómez Díaz, alumna de la Academia Desiderata que en nuestra ciudad dirige la profesora Noelia Tazzioli, participó en el Workshop/Audition, llevado a cabo en la ciu-dad de Córdoba y dictado por el prestigioso maestro y bailarín Andrei Vassiliev, director de la Vassiliev Academy of Classical Ballet de Nueva York.

La alumna de la Academia local fue seleccionada y distinguida con una beca de estudio para el Summer Intensive 2018 que se realizará en la destacada escuela de Nueva York.

Desde Desiderata agradecen a Estudio de Danza Piva Perez por esta oportunidad y felicitan a la alumna por el esfuerzo y el trabajo diario que permitió este importante reconocimiento.

 Regresar a títulossubir

Importante taller intensivo de danza

El estudio de Desiderata Ballet invita a participar de un Taller intensivo de lyrical y jazz contemporáneo a cargo del maestro Fabricio Gacitua quien es bailarin estable del Ballet Oficial de la Provincia de Córdoba.

La capacitación consiste en cuatro clases de una hora y media de duración cada una, que se dictarán este sábado y domingo en el estudio de Danzas de Desiderata, ubicado en Alberdi 94, Planta Alta.

Por informes e inscripciones llamar al teléfono 0351-153009711 o por mensaje privado a la página de Facebook de Desiderata.

 Regresar a títulossubir

Diseño y mantenimiento web Luciano Giletta